Mi compañera y amiga Marcela sintetizó en los 140 caracteres de Twitter el inventario de demoledoras apreciaciones del Secretario General de la CGT, hizo hacia Nuestra Presidenta. Ahora bien, de ese lugar no se vuelve, está claro.
En un acto que el más atrevido se encargó de sumar 30.000 personas, el jefe camionero, bartoleó una vida de lucha obrera y el pasado de la CGT, en su afán de retener el cargo y donde se midieron más las carencias que las fuerzas.
En un principio me pareció, de acuerdo a las vistas que los medios nos daban, que había sido una convocatoria apabullante, digna de respeto. Hoy, esos mismos medios, si bien en sus titulares manfiestan una cosa, dentro del texto especulan con la cifra antes mencionada o menos. Lo que en un principio fue planteado como "paro general", el mismo Huguito se encargó de aclarar, a la vista de las no adhesiones, que era un paro camionero con participación de otros gremios afines.
Entonces, y volviendo a las palabras del tweet de Marcela, se tornan aún más graves los dichos del negro Moyano, ya que está haciendo guantes con su sombra, pero en público. Sin tanto gasto y transtorno cuando está con Bonelli junta más gente.
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